JUICIO EQUIVOCADO

Media tarde de un día de enero un calor agobiante de casi cuarenta grados, el cielo se puso negro y resonga fuertemente desprendiendo una copiosa lluvia.  El tronar del cielo se acompasa con el repique  de los cascos de un caballo que avanza a todo galope castigado por su dueño, todos miraron contrariados  la actitud de ese hombre que castigaba con tanta crueldad a ese pobre animal.  Todos tenían la certeza que  esta actitud la tomaba para  dispararle a la lluvia que caía sobre él. Uno de los que miraba pasar a ese jinete le grita “no castigues así a ese caballo que igual te vas a mojar y con este calor el agua no te va a enfermar” . El señor siguió su carrera desenfrenada sin prestar atención a quien le había gritado y  se alejó bajo la lluvia quedando en nuestros oídos el repique de los cascos de su caballo.

Todos quedaron comentando la locura que hacía ese hombre al castigar  tan brutalmente a su caballo por el solo hecho de no mojarse, no había una sola persona que pensase diferente sobre la razón que lo llevó a un proceder de  manera tan descabellada. Las palabras que utilizaban eran las mas diversas pero todas encaminadas a juzgar de forma negativa el proceder de esa persona que minutos antes pasó frente a ellos, algunos llegaron a decir que era conveniente denunciarlo a la policía por el maltrato al animal y que podía haber lastimado alguna persona.             

Nadie pensó que detrás del proceder que había tenido ese señor podía haber otra razón que lo había llevado a ello. Todos formaron un juicio negativo sin tener ninguna certeza,  porque es muy común que el ser humano no se detenga a pensar antes de acusar a una persona. 

Si habrá sido equivocado los juicios que hicieron esas personas y lo arrepentidas que habrán estado de haberlos realizado,  cuando al otro día aproximadamente a la misma hora vieron pasar a ese mismo hombre con su cabeza gacha lentamente en su caballo detrás de una carrosa que llevaba en un ataud el cuerpo de su hijo

No había ninguna duda que cuando vieron a ese señor en una carrera desenfrenada él iba en busca de un médico para su hijo, teniendo todo un final muy doloroso porque a las pocas horas falleció.  El  segundo día que pasó frente a ellos ya no tenía que galopar,  porque no era necesario apresurarse para llegar al camposanto y dejar allí a su ser querido.

Cuando juzgamos el proceder de otra persona  la mayor parte de las veces lo hacemos inecesariamente  y en forma apresurada, por lo que estamos muy expuestos a equivocarnos.

Todos deberíamos de tener muy en cuenta el pensamiento dicho por un gran poeta”SOLO VEMOS LO APARENTE DE LAS COSAS, LO ESENCIAL ESTÁ OCULTO A LOS OJOS DEL HOMBRE”

                          Walter Torres  – 02-05-12

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