UN AÑO MAS DE “C O L E O L” CON SUS FAMILIAS

           COLEOL  nació el día 19 de junio de l971, es por esto, que es la fecha mas importante e  inolvidable para todos nosotros, nuestros corazones festejan su cumpleaños de fundación recordando los acontecimientos que hacen  su historia.  Entre otros tenemos muy presentes el  memorable día en que se nos escrituró el terreno para edificar nuestras viviendas, tampoco nadie se puede olvidar  del 8 de diciembre de l978 cuando  se nos dijo que teníamos adjudicado el préstamo para construir, todos sabemos que a los diez días comenzábamos en una tarde de mucho calor con palas y picos a realizar los primeros cimientos de nuestras viviendas, también fue muy emotivo ese 5 de octubre de 1971,  cuando se dio por finalizado los trabajos de construcción y salimos a decírselo a la ciudad  en una carabana de motos y bicicletas,  encabezada por Cacho Sureda en su cachila, luego de ello llegó el 12 de octrubre de 1981 en que inauguramos nuestras obras mostrándoselas a la ciudad y a partir de esa fecha  nuestros nidos se llenaron con las familias que tanto sacrificios habían realizado durante diez años.

Hoy quiero contarles una breve historia de esta institución la que llamaré:

                                                                “ESCRITURACION DEL TERRENO DE COLEOL”

          En un día del   año mil novecientos setenta y seis telefónicamente me comunica DINAVI (Dirección Nacional de Viviendas) que ha primeras horas de la tarde llegaría por Onda un Escribano para realizar la Escrituración de un terreno propiedad de Inmobiliaria Blois para que fuese utilizado por la Cooperativa COLEOL para la construcción de sus viviendas.

          La noticia me puso muy contento y a la vez nervioso, en muy pocas horas más tendrían  que estar todos los propietarios de la Inmobiliaria reunidos en Pan de Azúcar, para firmar la documentación de la venta de ese terreno que todos nosotros valorábamos con amor, esperanzados de que en  el  iban a estar nuestros hogares. Mi primer paso fue hablar  con la  Señora Marita Pacheco de Blois, ella se encargaría de reunir a los miembros de la Inmobiliaria y yo me instalé  frente a la Onda esperando los Omnibus que llegaban de Montevideo, miraba a todas las personas extrañas con portafolios que se bajaban de ellas  para ubicar al Sr. Escribano. Lo ubiqué descendiendo de  uno de ellos y en ese momento se transformó para mi en un ser maravilloso que iba a realizar un trámite que cambiaría nuestras vidas.  Fui con él hasta el lugar en que estaban reunidos los propietarios de la Inmobiliaria Blois (en la actualidad la sucursal del Sanatorio Mautone), allí se realizó la escrituración del terreno en que hoy está nuestra querida COLEOL. Conforme la escrituración fue realizada, corrí a dar esta maravillosa noticia a mis compañeros. Todos quedamos de reunirnos horas después en nuestro galpón cede para festejar en un abrazo este logro tan esperado por todos nosotros.

          Cuando llegó la noche estábamos todos  en nuestro galpón, la alegría estaba  en todo, y yo dando los detalles de la escrituración del terreno que evidentemente era muy importante para el cumplimiento de nuestro sueño.  Alguien muy oportuno dijo que había que ir a tomar posesión de él pisando el terreno el que iban  a estar nuestras casas , llegamos  y  todos nos abrazamos saltando sobre esa tierra que veíamos como maravillosa, gritábamos  “este terreno es nuestro aquí viviremos”. En medio de esa enardecida manifestación hubo uno que se arrodilló y elevó sus manos hacia el cielo, luego lentamente las descendió apoyándolas sobre esa tierra y pasó a besarla con el mayor respeto. Muchos lo imitaron, otros lo aplaudieron,  la emoción estaba en todos nosotros y se reflejaba en lágrimas que rodaban por nuestras  mejillas. Uno de los presentes era poseedor de otra idea y  les dijo a sus compañeros que lo esperaran un momento. Se fue corriendo hasta el galpón que estaba a veinte metros y volvió con una botella de Caña Ancap, diciendo que había que festejar con ella, la fue pasando de mano en mano, todos bebimos un trago de esa bebida que se transformó para nosotros en Champán.

          Los integrantes de COLEOL festejaron la escrituración de su terreno con espontaneidad, emoción, alegría y un gran amor entre sus integrantes. No fue necesario elegir un día especial para ello, ni realizar invitaciones  para cortar una  cinta, ni realizar discursos, ni brindar con champán.

          En su festejo de escrituración hubo algo muy superior a todo ello, porque estábamos  nosotros con el gran amor que nos unía formando “COLEOL UNA GRAN FAMILIA. 

          Todo lo que les he contado lo tengo muy bien guardado en mi corazón.

                                                                                                     Walter Nelson TORRES                10 de octubre de 2013          


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