AMOR DE ADOLESCENTE

Un año más en mi vida daba sus primeros pasos y yo me encontraba junto al mar, era una noche en que reinaba la calma y yo veía al cielo poblado por millones de estrellas,   parecían ellas en su titilar que estaban bailando al son de los delicados acordes musicales que les entregaba el agua cuando besaba la arena.

Todo llamaba a disfrutar  plenamente la belleza en ese naciente camino que estaba enfrentando, lo veía lleno de esplendor invitándome a caminar junto a ese azul que  se abraza en la lejanía con el cielo conjugando el infinito que nos da la vida. Mis pasos  muy pausados se dejaban guiar por lo que me estaba brindando mi vida de adolescente y se llenaban de felicidad en el caminar.

En determinado momento desapareció mi andar errático, porque allí frente a mi inesperadamente apareció una joven que me deslumbró. En  el primer momento los dos inmóviles teníamos de comunicadores  a nuestras miradas, ellas eran las encargadas de transmitirse infinidad de palabras  y sentimientos

Todo aquello que puede unir en felicidad a dos jóvenes ocurrió entre nosotros,  mi corazón sintió la necesidad de gritarle sus sentimientos de amor y el de ella en responderle de la misma manera. En ese momento comenzamos a caminar tomados de la mano, nos dejábamos guiar por las danzarinas estrellas que nos enviaban sus mensajes de alegría.

Pensé que aquello iba a permanecer sin cambios en todo ese largo caminar junto al mar. Pero un día inesperadamente ella me dijo:

 – “que persona extraordinaria has sido en mi vida y estarás siempre en mi”, me dio un reloj que tenía en su muñeca y salió corriendo hacia el mar en donde desapareció para siempre en sus aguas.

 Todos los años  en la fecha en que la vi por última vez  realizo con mi memoria ese recorrido junto al mar de la vida, ese día  en mi muñeca está el reloj que me regaló y le marca a mi corazón la hora de ese momento de tanto dolor. Siempre la veo porque tiene en mi ese lugarcito en donde tiernamente está acurrucada para toda la vida.

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Walter Torres   – 04-01-2016

12 de diciembre 2014

 

ANIVERSARIO DE LA COOPERATIVA DE VIVIENDA LEONARDO OLIVERA

12 DE OCTUBRE DE 2014

 

Hoy 12 de octubre de 2014 es como todos los años un día muy especial para nuestra Familia de COLEOL, por  corresponderle   un aniversario más de la inauguración de sus viviendas.

Nos reunimos en un gran abrazo de confraternidad recordando ese memorable 12 de octubre de l981,  en que se nos entregó las  llaves de nuestras casas que  nosotros habíamos hecho crecer con nuestras manos y que se encargaron  de abrigarnos en el futuro.

En ese lejano día eramos treinta familias que estabamos abrazados esperando que el Señor Escribano Romero nos entregase la vivienda que nos correspondía a cada uno, recuerdo que frente a él había un pequeño bolillero que contenía los treinta sueños hechos realidad, logro obtenido por el trabajo de hombres y mujeres  realizado los tres años anteriores. Sueños que con forma de llave fueron llegando a todos nosotros y que lograban que nuestros corazones se desbordaran de felicidad.  Infinito valor tenían para nosotros la entrega que nos realizaba el Señor Escribano y nuestros ojos se llenaban de lágrimas de emoción.

Hoy me levanté recordado ese inolvidable día y estuve junto a toda esa  GRAN FAMILIA DE COLEOL. Han pasado treinta y tres años, y será por siempre  un pasado con vida por estar ellos atrapados por mi corazón.

Muchas gracias por aceptar estos recuerdos de mi tan querida COLEOL.

 

Walter Nelson TORRES               12-10-14

COLEOL ES POSEEDORA DE SUS TITULOS.

El diecinueve de setiembre de mil novecientos setenta y uno,  yo con mis treinta y tres años recién cumplido,  soñé  junto con otras treinta familias en tener mi vivienda propia.  En el Centro Progreso nacía la COOPERATIVA DE VIVIENDA “LEONARDO OLIVERA” (COLEOL)

A travez de los años este sueño se hizo realidad, pero aquello que creíamos sencillo se volvió un camino muy escabroso, por muchos trámites burocráticos que parecían interminables.

Hubo que esperar siete años para lograr que se nos concediera el préstamo para edificar. Todo ese tiempo lo utilizamos reafirmando el grupo humano con el fortalecimiento de nuestra amistad.  Realizamos trabajos en su mayoría en apoyo a Instituciones de Enseñanza, Centro de Salud Pública y Obras de la Junta Local.

Fue un dieciocho de diciembre de mil novecientos setenta y ocho  un día soleado,  de temperatura muy elevada, y allí en el predio en que levantaría el grupo habitacional estaban las familias muy felices, es que tomabamos los picos y las palas para abrir los cimientos de nuestras futuras viviendas. Pasaron tres años  en que mujeres y hombres, todos los sábados y domingos trabajaron sin pensar en el frio del invierno con sus lluvias, ni en el agobiante calor de los veranos. Si allí estaban todos juntos, contentos de agotarse en busca del logro de su casa propia. El permanecer unidos en busca de algo tan importante,  hicieron que aquellas herramientas que cansaban nuestras manos, sirvieran para fortalecer  los  lazos que unían a la GRAN FAMILIA DE COLEOL.

Fue un doce de octubre de mil novecientos ochenta y uno, cuando las treinta familias abrazadas fuimos con lágrimas de emoción tomando las llaves de la vivienda que nos correspondía. Ellas nos fueron entregadas por nuestro invalorable Escribano Orlando Romero, que en forma honoraria estuvo siempre junto a nosotros. Vale agregar que en esa inauguración de nuestra COLEOL,  estaba también todo un pueblo que valoraba el esfuerzo que habíamos ralizado y nos abrazaba con amor.

Ese día nació un nuevo barrio en Pan de Azúcar integrado por personas que estaban  hermanadas como una familia. Cada integrante aportó mes a mes la cuota social de amortización que le correspondía y COLEOL  en el año dos mil tres había finalizado el pago del total de la deuda contraída con el Banco Hipotecario del Uruguay.

Pero esto no fue suficiente para las autoridades,  fue necesario esperar diez años más para que se les reconociese que habían saldado su deuda. Esto ocurrió  el  DÍA VIERNES TRECE DE NOVIEMBRE DEL AÑO DOS MIL TRECE, en que se nos hizo entrega de nuestros MUY MERECIDOS TITULOS. Esta fecha es más que importante para la vida de nuestra Cooperativa de Ayuda Mutua, pionera en el departamento, orgullo de quienes viven en ella.        

Considero que mis palabras contienen el sentir de todos los que están en nuestra Cooperativa y valoro fundamentalmente a todos aquellos que tanto lucharon y no  pudieron disfrutar de tan hermoso logro.

                                    Walter Nelson TORRES                16-12-13

UN AÑO MAS DE “C O L E O L” CON SUS FAMILIAS

           COLEOL  nació el día 19 de junio de l971, es por esto, que es la fecha mas importante e  inolvidable para todos nosotros, nuestros corazones festejan su cumpleaños de fundación recordando los acontecimientos que hacen  su historia.  Entre otros tenemos muy presentes el  memorable día en que se nos escrituró el terreno para edificar nuestras viviendas, tampoco nadie se puede olvidar  del 8 de diciembre de l978 cuando  se nos dijo que teníamos adjudicado el préstamo para construir, todos sabemos que a los diez días comenzábamos en una tarde de mucho calor con palas y picos a realizar los primeros cimientos de nuestras viviendas, también fue muy emotivo ese 5 de octubre de 1971,  cuando se dio por finalizado los trabajos de construcción y salimos a decírselo a la ciudad  en una carabana de motos y bicicletas,  encabezada por Cacho Sureda en su cachila, luego de ello llegó el 12 de octrubre de 1981 en que inauguramos nuestras obras mostrándoselas a la ciudad y a partir de esa fecha  nuestros nidos se llenaron con las familias que tanto sacrificios habían realizado durante diez años.

Hoy quiero contarles una breve historia de esta institución la que llamaré:

                                                                “ESCRITURACION DEL TERRENO DE COLEOL”

          En un día del   año mil novecientos setenta y seis telefónicamente me comunica DINAVI (Dirección Nacional de Viviendas) que ha primeras horas de la tarde llegaría por Onda un Escribano para realizar la Escrituración de un terreno propiedad de Inmobiliaria Blois para que fuese utilizado por la Cooperativa COLEOL para la construcción de sus viviendas.

          La noticia me puso muy contento y a la vez nervioso, en muy pocas horas más tendrían  que estar todos los propietarios de la Inmobiliaria reunidos en Pan de Azúcar, para firmar la documentación de la venta de ese terreno que todos nosotros valorábamos con amor, esperanzados de que en  el  iban a estar nuestros hogares. Mi primer paso fue hablar  con la  Señora Marita Pacheco de Blois, ella se encargaría de reunir a los miembros de la Inmobiliaria y yo me instalé  frente a la Onda esperando los Omnibus que llegaban de Montevideo, miraba a todas las personas extrañas con portafolios que se bajaban de ellas  para ubicar al Sr. Escribano. Lo ubiqué descendiendo de  uno de ellos y en ese momento se transformó para mi en un ser maravilloso que iba a realizar un trámite que cambiaría nuestras vidas.  Fui con él hasta el lugar en que estaban reunidos los propietarios de la Inmobiliaria Blois (en la actualidad la sucursal del Sanatorio Mautone), allí se realizó la escrituración del terreno en que hoy está nuestra querida COLEOL. Conforme la escrituración fue realizada, corrí a dar esta maravillosa noticia a mis compañeros. Todos quedamos de reunirnos horas después en nuestro galpón cede para festejar en un abrazo este logro tan esperado por todos nosotros.

          Cuando llegó la noche estábamos todos  en nuestro galpón, la alegría estaba  en todo, y yo dando los detalles de la escrituración del terreno que evidentemente era muy importante para el cumplimiento de nuestro sueño.  Alguien muy oportuno dijo que había que ir a tomar posesión de él pisando el terreno el que iban  a estar nuestras casas , llegamos  y  todos nos abrazamos saltando sobre esa tierra que veíamos como maravillosa, gritábamos  “este terreno es nuestro aquí viviremos”. En medio de esa enardecida manifestación hubo uno que se arrodilló y elevó sus manos hacia el cielo, luego lentamente las descendió apoyándolas sobre esa tierra y pasó a besarla con el mayor respeto. Muchos lo imitaron, otros lo aplaudieron,  la emoción estaba en todos nosotros y se reflejaba en lágrimas que rodaban por nuestras  mejillas. Uno de los presentes era poseedor de otra idea y  les dijo a sus compañeros que lo esperaran un momento. Se fue corriendo hasta el galpón que estaba a veinte metros y volvió con una botella de Caña Ancap, diciendo que había que festejar con ella, la fue pasando de mano en mano, todos bebimos un trago de esa bebida que se transformó para nosotros en Champán.

          Los integrantes de COLEOL festejaron la escrituración de su terreno con espontaneidad, emoción, alegría y un gran amor entre sus integrantes. No fue necesario elegir un día especial para ello, ni realizar invitaciones  para cortar una  cinta, ni realizar discursos, ni brindar con champán.

          En su festejo de escrituración hubo algo muy superior a todo ello, porque estábamos  nosotros con el gran amor que nos unía formando “COLEOL UNA GRAN FAMILIA. 

          Todo lo que les he contado lo tengo muy bien guardado en mi corazón.

                                                                                                     Walter Nelson TORRES                10 de octubre de 2013          


FUNDACIÓN DE COLEOL

           En una hermosa mañana del 19 de setiembre de 1971 yo estaba en el Centro Progreso con otras familias que también eran  soñadoras de tener su vivienda propia. Exactamente a  las once de la mañana  llegó el Señor Ruben Schiavone acompañado con un grupo de personas totalmente desconocidas para nosotros. Ellas conformaban un Instituto de Asistencia Técnica  (INAT) y fueron las que hicieron posible que ese día naciera la COOPERATIVA DE VIVIENDA LEONARDO OLIVERA (COLEOL) . Ese día se hizo maravilloso en nuestras vidas al ser el inicio de la odicea que llevó a que nuestros sueños de tener nuestra vivienda  se hiciera realidad.

          Que difícil fue para mi y para  todas esas familias soñadoras que me rodeaban, entender que nosotros seríamos quienes ibamos a tener que construir  nuestras viviendas con nuestras manos sin  ser albañiles; es que no había antecedentes de ello al ser esta la  primera Cooperativa de Ayuda Mutua del Departamento.

          También ese día se nos dijo que no seríamos propietarios de la vivienda que nos correspondiese, que seríamos usuaraios de ella. Este término encerraba un concepto desconocido para los allí presente.

          Allí nació una fuerza muy grande que partió de cada uno de los integrantes de esa naciente Institución, ella  logró que ésas treinta familias en muy poco tiempo se reunieran  semanalmente en una vieja caballeriza.  Y ese galpón tomó vida de cede con una mesa y algunos bancos y sillas, que nos cediese el Seños Wilson Pimienta. Pero lo fundamental que poseía nuestro lugar de reunión era  que abarcando la totalidad de una de sus paredes estaba escrito con grandes letras  “C O L E O L  U N A  G R A N   F A M I L I A” y esa frase tenía vida por su realidad y permaneció siempre grabada en nuestros corazones.  Me emociono al sertirme integrante de esta GRAN FAMILIA, que tiene tantas historias hermosas y emotivas.

          Sus treinta viviendas, su salón comunal y sus espacios libres tomaron vida cuando se inauguraró el grupo habitacional de COLEOL el 12 de octubre de 1981. Treinta familias unidas por la amistad y solidaridad disfrutando de esos techos que fueron sus sueños, logro que se hizo realidad gracias al esfuerzo que realizaron hombres y mujeres durante tres años, sin temerles a las lluvias, fríos o calores agoviantes.

No puedo pasar por alto que cuenta nuestra Cooperativa  con una gran Obra de Arte que realizó quien fuese nuestro compañero, el artista plástico Señor Miguel Angel Bonilla, está frente a nuestro Salón Comunal mostrándose como una BIGORNIA que  expresa con fuerza que COLEOL fue fruto del trabajo, cumple la función de sostener las Banderas de nuestra Patria teniendo en su centro como corazón el Simbolo  del Cooperativismo,  su círculo nos abraza como un grupo social pero dejándonos abiertos al mundo que nos rodea, dentro de él están los  dos pinos que han tomado vida de eternidad dentro de la cooperativa, con sus  copas que  se elevan hacia el infinito en el tiempo y se tocan para mostrarnos la unidad de sus familias. Personalmente es la mejor obra escultórica  de Pan de Azúcar, con un contenido muy claro que perdurará en el tiempo identificando a esta Institución dentro de la comunidad.

En el corriente año se nos reconoció que teníamos saldada la deuda que habíamos contraído con el B.H.U., resolución esta que se debió tomar diez años antes. Transcurrieron cuarenta y dos años de la fundación de nuestra querida COLEOL para que se nos dijese que eramos propietarios de ella. 

Mi agradecimiento a las autoridades y población que apoyaron nuestra Institución.  

                                                                            Walter Nelson Torres


L A G R A N P R E G U N T A

         Boliche esos que son boliches, los mejores sin duda son los de Pan de Azúcar, esto lo afirmo y se los aseguro, claro que dentro de los pagos que yo conozco, que no son muchos y pocos tampoco.

          Ahora ustedes deben  de entender, que boliche verderamente boliche, no es el que vende fideos y yerba. Boliche es en el que tomas unas copas de caña, grapa o vino.

          Puede ser grande o chico, pero esto no es lo mas importante. Lo que veradaderamente necesilta es que tenga su propia personalidad, si no la tiene, hoy es uno y mañana otro. Y entonces uno entra por la misma puerta, pero no sabe en que boliche está entrando.  Sería como si uno cambiase de mujer todos los días. Y uno no puede cambiar de mujer y tampoco le sería conveniente, más bien esto le sería fatal, le costaría la vida. Aguantar a una vaya y pase, uno se habitúa, pero a varias lo encuentro mucho mas difícil.

          En los boliches con personalidad los borrachos tienen su cultura alcohólica, sus mamuas son siempre iguales.  Digo yo porque así lo en tiendo, que difícil es  de aguantar  a los borrachos con variantes cuando el alcohol los domina, aquellos  que un día se ríen y al otro lloran, un día piden perdón y al otro pelean.

          Pero yo quiero hablarles de un boliche en especial, ubicándome en el año mil novecientos sesenta y nueve. Y ustedes me pregunatarán de cual y yo les digo que de uno que estaba ubicado en pleno centro, frente a la vieja Larga Distancia de la calle Félix de Lizarza. Claro que les estoy hablando del boliche “EL MARACANÁ” de Don Felipe Clavero.

          Boliche con algunos mamados pero muy familiar, era casi un club social. No tenía lo que le  llaman cultura los de la alta sociedad, pues allí no había conferencias ni conciertos. Pero tenía algo muy importante, ¿saben qué?, la amistad. Esa solidaridad humana que la considero una muy importante cultura de pueblo.

          El que tenía plata tamaba copas y el que no la tenía también. Se sentia a uno u otro decir “Sirva la vuelta a los que están y a los que lleguen”. Y si alguno decía  “yo estoy necesitado” muchos se ofrecían para prestarle dinero.

          Era un boliche con grandes charlas y discusiones sobre temas que ese día importaban.

          Si se estaba jugando el campeonato de fútbol de zona oeste, todos nos transformábamos el día sábado en  técnicos formando  el equipo para jugar el domingo.

          Y podíamos escuchar:

-Si tenemos en el arco al Pingüino y en el area al Lobo Mazzanet, no nos hacen un gol ni que se embrujen.

-Si arriba tenemos en la punta al Coco Clavero y mas adentro al Chivo Cabrera con sus moñas, vamos a gritar muchos goles.

            Soñábamos que con ese cuadro ibamos a tener  un gran espectáculo, para ganar  y festejar  a  lo grande. Eso que nos estaba faltando la cabeza de Rúben Abadie,  que aún no jugaban Mangacho y Carlitos Pimienta,  quienes posteriormente fueran dos grandes valuartes que nos dieron grandes satisfacciones.

           El domingo en la noche en el tema de fútbol ya cambió todo, desaparecieron los técnicos porque estos se transrformaron en comentaristas.

-Si habíamos jugado en Las Flores, fija que ganamos pero se hizo un partido difícil, pero lo importante es que trajimos los dos puntos.

-Si habíamos jugado con Tabaré todo había sido muy distinto. Si le habíamos ganado el partido fue un espectáculo y la caravana festejando había sido de  varias cuadras. Si empatamos fue de mala suerte y si perdimos evidentemente la culpa fue del árbitro, es que Matías Mercado nos perjudica siempre y es por eso que no salimos campeones casi nunca.

-Si jugamos con Rausa, un empate era un triunfo para festejar y si perdíamos que era lo mas seguro, todos nos quedábamos callados.

           Era lindo ser hinchas del mismo cuadro, festejamos juntos o lloramos juntos. Si festejamos, chupandina por la alegría y si perdíamos chupandina por la taristeza.

          Otro día el tema era el de las pencas que se iban a realizar el próximo domingo en la pista de Fontes o en la de Láncaster.

          Yo comento que en esa penca no iba a faltar la yegua de Adán Pedroso, que tenía linda pinta y era simpática. Tan simpática que no ganaba nunca para que no se disgustasen los demás caballos.

          El tema de los tuercas, ocupaba  dos o tres días en el año. Se hablaba del autódromo de Piriápolis y que todo no era igual que cuando corría Fangio,  pero no se dejaba de nombrar a Luzardo y de asegurar que si llegaban seis al finalizar la carrera él iba a llegar sexto,  pero séptimo nunca.

          Físicanente lo podemos describir así al Boliche de Don Clavero.

           En el fondo del terreno el medio tanque con brazas de carbón, que oficiaba de barbacoa y salían de él exquisitos choripanes.

           La parte edificada constaba de dos salones bien encalados y muy limpios, con ese olor infaltable a boliche que está siempre  en el aire sin saberse de que lugar partió y que aparentemente lo forma en forma principal el vino, la caña y el tabaco.

             En el salón del fondo una mesa de Casín y tres para jugar al Truco y por allí andaba Mario Suárez con su peluquería. En el salón del frente que daba a la calle, estaba el mostrador de mármol al centro con su vasera y pileta a la derecha,  sobre él era infaltable el plato con huevos duros prolijamente tapados con una campana de vidrio. Sobre el atardecer y la noche se llenaba de  vasos servidos,  los codos se apollaban y paseaban permanentemente sobre él.

             En este pequeño salón de tertulia y chupandina había tres mesas con sus sillas. Y en una de ellas, la ubicada en el rincón de la derecha estaba permanentemente ubicado un señor muy veterano, siempre callado el hombre  miraba y escuchaba moviendo la cabeza afirmando o negando lo que se hablaba en su alrededor, mientras  se tomaba  lentamente su cañita. Se que le dicían Don C arlos, pero su apellido no lo se.

             Yo les conté lo que podríamos llamar la personaliad del boliche y la temática de charla más común. Pero hubo una noche que merece una atención especial y tengo que contarles al detalle la misma, porque ya verán que ella trascendió a nivel mundial.

              En la punta del mostradore estaba como siempre el Negro Piolín, que tomando una cañita esperaba que alguien lo invitase a ser pareja de truco, para tener la posibilidad de ganarse un choripán.

               Infaltables y dominando la reunión estaban Villalba, Castro y el Nocturno, todos ellos  esa noche tomaron posición de académicos de un tema que ese día era el más importante del mundo.

             El que rumbió para ese lado fue Villalba, que algo sobrador levantó la voz y dijo:

-Escuchen todos, hoy vamos a hablar de algo que es más que importante. El hombre llega a la luna esta noche y es posible que aquí  haya alguien que no le guste lo que yo digo.

                A ello Castro replicó en el acto:

-Yo se que los que dicen que hoy llegan a la luna, no han podido tirar para arriba más que pelotas de hierro.

                Villalba replicó:

-Sólo tienes que esperar unas horas y ya te vas a convencer cuando te digan:  “hola Castro mira para arriba que estamos aca tratando de clavar la bandera, pero se nos hace difícil  porque se ve que aquí en la luna hace años que no llueve”.

               Castro pegó media vuelta y hablando a los demás parroquianos, que estaban muy atentos con sorna les dice:

-Yo les pregunto si hay alguien de ustedes que no hayan  sentido hablar que hay algo dando vueltas en el cielo que llaman Spunick y que tiene  adentro un animalito con cuato patas, que dice que es perra y se llama Laika.  Es tan bandida ella que cuando pasa frente a la Casa Blanca se le ocurre ladrar.

                 No se oían palabras directamente ofensivas entre Villalba y Castro, pero se respiraba tensión en el aire.

                 Los que oficiaban de público no hablaban una palabra, estaban más que atentos al diálogo que tenían estos dos amigos.

                  El Nocturno que estaba silencioso hasta ese momento, se le achicó la mamúa y se la aclaró el pensamiento  terciando en la discusión dijo:

-El que tiene que saber si el hombre va a tomar  mate a la luna es Don Carlos,  lo he visto muy atento a lo que ustedes hablan .

                  Don Calos se acomodó en la silla, le dio un trago a su copa de caña y con firmeza les dijo:

-Muchachos ustedes son muy jóvenes para darse cuenta que una perra no anda volando como dicen los rusos y que el hombre no va a caminar  en la luna como dicen los de Estados Unidos. Eso es todo mentira  política.

                  No había terminado de hablar Don Carlos, cuando Villalba le dijo:

-No es política Don Carlos, esto de que el hombre llega a la luna lo dicen los CIENTÍFICOS

-Mira m´hijo no hagas a caso a lo que dicen los TÍFICOS. Es que no tienes porque creerle a los TÍFICOS.

-Pero Don Carlos, lo que yo le dije era que lo afirmaban los CIENTIFICOS.

                 Con voz imperiosa y levantándose de la silla Don Carlos afirma:

-Eso es mentira,  te repito que todo  es política y  por eso  yo no lo creo aunque lo digan CIEN-TÍFICOS  o MIL-TÍFICOS.

                 Con esta afirmación que contenía una muy profunda interpretación de lo que la prensa permanentemente nos decía,  la discusión terminó y los ánimos se serenaron.

                 Es evidente que la pregunta que se generó en el Boliche de Don Clavero  “¿EL HOMBRE LLEGÓ A LA LUNA O ESTO FUE INVENCIÓN POR RAZONES DE POLÍTICA INTERNACIONAL?”,  se difundió rapidamente a nivel mundial. Y la misma no ha tenido respuesta hasta la actualidad.

                 Pero lo que es indiscutido es que las mejores noches , los mejores tragos y los mejores choripanes, estaban en el Boliche de Don Clavero que se daba el lujo de tener en la puerta un taxi para repartir los mamau.

                                           oooooooooooooooOOOoooooooooooo

                                                 Walter Nelson  TORRES                08-07-2013

E L R E G A L O S E C R E T O

          Que hermosos fueron los amaneceres que junto al mar yo tuve en mi juventud,  todas las noches del verano disfrutando las melodías, que ejecutaban   la orquesta que formaban los cientos de  jóvenes felices que en su trajinar dicharachero la conformaban y que se complementaba con el fondo musical que el mar  aportaba con el golpe melodioso de sus tímidas olas.

           Yo por razones de trabajo  estaba siempre  allí y me mezclaba con  esa hermosa juventud.  Lo mas común era que formara  espontaneas amistades que  terminaban con una sonrisa y un saludo de despedida. Pocas de ellas me llevaron a un corto romance, los que generalmente finalizaban sin dejar mas que el recuerdo del   placer recogido en  esos momentos y que en el transcurso de los días iban  pasando al olvido.

           Pero hubo una que  nunca se retirará de mi memoria y la formó una pequeña historia de sólo dos días de duración.

          ”  En una muy hermosa noche del mes de febrero de hace cuarenta años, yo iba  caminando  junto a un amigo por la rambla de Piriápolis y  entablamos un espontaneo diálogo con dos simpáticas  jóvenes  que habían llegado de Buenos Aires para veranear  por muy pocos días en el balneario. Y allí en ese encuentro se agazapó  un sentimiento de amor, esforzado para entrar en mi corazón para cambiarme la  vida, no lo hizo pero  dejó una pequeña huella que aún perdura en mi memoria.

            Ellas me contaron  el trabajo que realizaba  su padre y en donde vivían en  Buenos Aires. Todas sus vivencias las   mostraban como personas con una vida alegre, feliz y llena de proyección hacia un futuro de honestidad.  Al agonizar la noche   nos despedimos con un hasta mañana y el compromiso de  encontrarnos en el mismo lugar la noche siguiente.

             En la próxima madrugada estabamos juntos en el mismo boliche, allí continuamos  nuestras charlas y ellas me decían que  lo habían pasado muy bien  en el balneario,  lo único a lamentar era las pocas horas que les restaba para regresar a su hogar. La de cabellos largos  llamada  Ana María me manifestó que le hubiese agradado visitar una Boite llamada MAU MAU, que estaba ubicada  en el Subsuelo del Hotel Argentino y que se la habían elogiado mucho.  Fue por esa razón que se le ocurrió pedirme:

-Walter porque no nos llevas un rato a ella  así no me voy sin  conocerla.

No demoró mi respuesta:

-Si Ana María no hay problema, si todos están de acuerdo vamos.

          Llegamos los cuatro a la Boite, entramos por su misteriosa entrada que nos recibíó con  una muy suave música y   una  luz que  contribuía con la ambientación del lugar,  ella  era cada vez mas tenue a medidad que penetrábamos a ese cautivante lugar.  Llegó el momento en que  solo se distinguían apenas las mesas  y las personas junto a ellas  parecían sombras,  un mozo nos acompañó  a una de ellas  a la que llegué  tomado de la mano de Ana María.

            Allí la música era muy sensual,  desde que llegamos nos invitaba permanentemente a bailar  y no  dejamos pasar más que unos minutos sin obedecerla. Junto a mi amiga de la que aún no había soltado su mano fui  a la pista, comenzamos a dejarnos llevar muy lentamente por   la música que melodiosamente  flotaba en el aire y ella fue la causante de despertarnos  deseos ocultos.  Nuestros cuerpos recibiendo órdenes desconocidas comenzaron a  no dejar ninguna separación entre ellos,  las manos se hicieron sus complices al recorrerlos con caricias que los presionaban y ligaban aun más.  Las mejillas que estaban acariciándose,  le dieron  lugar a que esa tarea la realizasen los labios, que hacían mucho rato que permanecían en silencio y que querían ser partícipes del momento.   Cuando ellos se encontraron no pudieron contener el impulso y en muy pocos instantes estaban unidos en  un  pasional e interminable beso. Todo ello ocurría   por causas de duendes que ocultos en la obscuridad y valiéndose de la música que  era  su complice misterioso, nos pasaron a dominar totalmente. Ellos poseían una fuerza de  tal magnitud que anulaba la que tenía que partir de  nuestras  mentes.

           Nosotros no habíamos tenido en cuenta que la música había cesado hasta el momento en que su lugar pasó a estar ocupado por una voz masculina que nos decía:

“esta casa va a cerrar sus puertas en el día de hoy, agradecemos vuestra presencia y los esperamos el día de mañana”. Yo miré a mi alrededor y vi que eramos los únicos que estabamos en la pista. Tomados de la mano sin decirnos una palabra llegamos a la mesa en que se encontraban nuestros compañeros.

          Su hermana nos dijo que teníamos que retirarnos porque   la noche había finalizado. Obedecimos a sus palabras y casi en silencio nos dirigimos al hotel en que se hospedaban .

            Ellas esa mañana partían para Buenos Aires y allí nuestra despedida fue muy breve, es que estabamos aún traumados por lo ocurrido anteriormente. Yo saludé a  Ana María con un pequeño beso en su mejilla, pero nuestras manos no nos dejaban separar y permanecieron varios minutos unidas hasta que su hermana nos llevó a la realidad diciendo:

-Deben separarse todo ya terminó, deben de volver a la realidad.

           Sentí una gran tristeza al dejar de tener sus manos apretadas por las mías y su rostro pasó a reflejabar  el mismo sentimiento.  En contra de nuestras voluntades nuestros cuerpos siguieron sus vidas separados, pero nuestros sentimientos no estaban de acuerdo con ello.

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             Había pasado ya más de un año cuando una tarde encontrándome en la oficina en la cual trabajaba fuera de temporada, una compañera me dice en la puerta hay un matrimonio que pregunta por ti. Gran sorpresa fue para mi cuando en la puerta vi a Ana María acompañada por un señor. Nuestras miradas se cruzaron, cuando me aproximé a ella la saludé  con un beso en la mejilla.

Ella me dijo:

-Volví a pasear a  Piriápolis pero ahora casada, te presento a mi esposo.

              Luego de saludarnos él me dijo:

-A mi señora se le ocurrió venir a saludarlo, me dijo que tú le distes algo que le había agradado mucho, aunque nunca me mencionó de que se trataba.

               Ana María nos dice:

-No quiero desmerecer los que él me da, es por eso que no le menciono cual fue  tu regalo.

                Al despedirme ella me aprieta fuerte la mano diciéndome que le agradó mucho volverme a ver y que siempre recordará los momentos vividos cuando me conoció  en su viaje anterior a Piriápolis.

                 Nunca más tuve noticias de ella, pero aquel beso que nos dimos me dejó una huella profunda que hizo que nunca la olvidara.